Hablar de moda ética genera un poco de contradicción. En principio parecen ser dos términos diametralmente opuestos, ya que “la moda” parece referirse a nuestra apariencia exterior y “la ética” define nuestros comportamientos interiores.

 

Si analizamos lo que significa “la moda” para nosotros, podría decirse que es la expresión de lo que llevamos puesto en cuanto a gustos, tendencias, formas, colores, etc.

Por un lado, esta “moda” puede venir desde afuera, impuesta o inducida, como normalmente estamos acostumbrados a experimentar. Colecciones cada mes de las grandes marcas, colores imposibles de llevar algunas veces porque sencillamente no te sientan bien. Verte comprando una camisa nueva cada dos meses porque el estampado de flores ya se pasó de moda y ahora toca ir a rayas.

Una vez escuché decir a un amigo que “el sistema” está diseñado para que nos gusten las cosas que muestran los escaparates. Afirma que hay todo un entramado que nos lleva a consumir y consumir lo que “el sistema” quiere.

Este amigo también dice que cuando no encuentras lo que te gusta es cuando le ganas la batalla al “sistema”.

Y aquí viene el otro lado, la otra versión de “la moda”, la versión en la que creo y pienso que deberíamos practicar un poco más.

“La moda” venir desde adentro, desde tus propios gustos, de lo que sabes que te sienta bien, de esas cosas que te generan bienestar al ponértelas o sencillamente que no quieres gastar más en prendas en tendencia que todos llevan igual y quieres ser diferente. La moda siempre ha sido y será una forma de expresarnos, que no se nos olvide. Es una forma de decirle al mundo: -Yo soy así, me gusta como soy y me pongo lo que quiero porque así me siento bien.
Han sido mucho los diseñadores que, con ese pensamiento, han triunfado de verdad en el mundo de la moda. No voy a nombrar a ninguno, pero a todos se nos vienen un buen puñado de ellos a la cabeza.

Pues eso, MODA ERES TÚ. Tú puedes crear tendencia, tú puedes salir todos los días a la calle orgulloso de lo que llevas puesto, sin importar si está en tendencia o no.

Y aquí viene la ética. En ese preciso instante en el que decides lo que quieres ponerte, porque así lo has decidido libremente, entra en juego tu comportamiento. Lo que haces también cuenta (no solo lo que te pones).
¿Qué consumes? ¿Cuánto consumes? ¿Cómo lo consumes?
Aquí, por favor, no se trata de juzgar a nadie. Solo se trata de hacernos las preguntas adecuadas, tengamos o no las respuestas. Tan solo el hecho de pararse a pensar es un gran paso.
¿Consumes todo lo que necesitas? ¿Necesitas todo lo que consumes?.